En esta oportunidad “me tomare” una licencia para mezclar vivencias personales con el mundo de la música y sus líricas. Tras aquellas recordadas salidas o Tour de bares, el cual nos ofrecía un amplio abanico de opciones a visitar aquí en temuquito querido.Es pertinente recalcar que esta columna está dirigida a los hidalgos que sobrevivimos al 2012 (puta que nos tenía asustados el mentiroso de mierda de Salfate) y que conformábamos nuestras mesas redondas y cabildos abiertos en antros que ya pasaron a mejor vida. Me ah llegado la inspiración para realizar esta columna dedicada a la bohemia local y de pasada recomendar algunas obras maestras en las que se cuentan experiencias varias en el arte chupistico o lisa y llanamente “caídas al litro”.
Aquí podría escribir un Best Seller respecto a este tema pero la idea no es quedar feo ni menos cagarme solo, así es que seré breve y me lo tomaré al seco.
Todo comienza con una escena que presencié en una oportunidad a las afueras de Plan B mientras disfrutaba del buqué de un buen cigarrette escuchando a Bunbury al interior de mi sartén con teflón (como le llaman por ahí) y esta escena, era como el epilogo de una de estas historias de bares (quizás) para los protagonistas quienes comenzaban un nuevo recorrido en la vida.
Pero fue simpático ver como un vehículo se detenía frente a dicho bar y desde su interior bajaba raudamente una pareja de novios, con velo y ramo, para fotografiarse en el local en el cual se conocieron ¿lindo no? para inmediatamente con la misma velocidad subirse al carro nupcial dejando atrás dicho antro y perderse en un horizonte prometedor (el sueño de todo recién casado) y es esta situación la que provoca el escribir un par de líneas en este racconto, el recordar a todas aquellas personas con quienes brindamos, jurábamos amor y amistad eterna, “que si te tiras del puente yo te aperro pero tirate tu primero” “eres la mujer mas bella que he visto (en los últimos 5 minutos, mirándola con un solo ojo y el otro tazando)” o el “weooooon(a) tanto tiempo sin saber de ti no te he llamado por que se me perdió tu número” o en la actualidad "dame tu wasaaap weoonaa" y el “mañana te agrego a Facebook” para no pescarlo(a) ni en bajada en el chat .
Las ofertas eran y son muchas en este Temuco desde lo mas TOP en Avenida Alemania (aclaro que eso era antes, en la actualidad hay weás rancias en dicha zona) hasta bares de mala muerte que albergan a personajes ilustres de la fauna local. Sin embargo nos enfocaremos en los llamados Restobares o bares universitarios los cuales para dicho ingreso pedían inexplicablemente credencial universitaria ¿? eso es algo que siempre me causó intriga. Se entiende que todos los locales se reservan el derecho de admisión, pero es que acaso ¿no conocen el concepto criterio? para distinguir a un ser normal de un turro (en esa época), además de poner a tipos que venían recién bajando del árbol para tratar con publico con un nivel de intransigencia sorprendente en esos tiempos, skinheads como guardias, lo que me recrdaba a los Rollings Stones encargándoles la seguridad del mítico festival en Altamont en 1969 a los Hells Angels con resultado de una cagada masiva y 4 muertos.
El tema es que estos tipos no entendían razones del por qué no se portaba credencial alguna para ingresar en ciertos casos, llegando al punto de enfrascarse en discusiones, como en una que recuerdo les pregunté si acaso saldría con un nivel académico mayor si entraba con dicho carné…bueno la verdad mis palabras fueron “¿Qué chucha acaso hacen clases dentro de tu *@$&?” obviamente no entré esa noche.
Pero lo mas curioso es que en días de poco flujo universitario (público selecto que webea 4 horas con 2 becker) o en épocas en que se producía el éxodo masivo de estudiantes ya sea invierno o verano, estos mismos tipos te atendían amablemente y con alfombra roja para que uno disfrutara de su entretención y diversidad de brebajes.
En fin Business are Business (viernes son viernes como dijo un amigo una vez con la lengua anestesiada tanto petroleo que le metió al cuerpo). Igual sus ofertas buenas, las chelas a luka hasta las 10 de la noche, nos mareaban para luego darnos el tiro de gracia con el “garrotazo” a 1800 la Pilsen más rasca, total a esa hora ya no duele pal q puede solventar unas botellitas más, sobre todo si hay un objetivo en cuenta, y es en este ítem donde hay que tener PRECAUCIÓN ABSOLUTA, debido a que son reiteradas las historias de casos en que la inversión la hace uno y las ganancias se las lleva otro, creo ser claro, y es ahí donde nos acordamos de todas esas canciones que representaban nuestro estado transitorio vinculado a frustraciones, peladas de cable, metidas de pata a veces de medio cuerpo, que al recordarlas al segundo o tercer día desearíamos que la pachamama abriera la tierra y nos tragara con chuteadores y todo (mencionaba chuteadores ya que estaban de moda los cagasos etílico/futbolísticos).

Aferrandonos a nuestros héroes musicales quienes en sus composiciones celestiales nos recordaban que dichos tropezones son nada mas que pruebas que nos pone “el pulento” para hacernos más fuertes en este difícil y competitivo camino de la vida.
La idea no es pelar o sacar roncha alguna si no mas bien es vivir un poco de nostalgia evocando momentos inolvidables como los mejores años del viejo, recordado y aun vigente Ché Carlitos en gloria y majestad en tiempos de verano con su gran patio. Las rudas y distorsionadas noches del punto de encuentro metalero en Temuco, ahí nomás en el Fozo, primero en el triangulo de la muerte junto a Barbudos, Calaboca e irónicamente a un costado del Conace, considerando que Conace era el que estaba mal ubicado ya que al costado derecho se encontraba uno de los locales con mayor afluencia de publico en Temuco, aun recuerdo esas inmensas filas para ingresar cada viernes y sábado como de vuelta a los tiempos de la UP, solo que las filas aquí eran para pasarlo bien. Quién no paso un año nuevo con banda y todo en la recordada Constructora, rancia a cagar pero eso no importaba a la hora de conocer gente nueva.
Muchos son los locales que nos han brindado momentos inolvidables en nuestras vidas: Clandestino, El Infierno con balazos y todo, La Perrera, Barparaiso, El Encuentro, muchos, muchos litros de historia y por supuesto un lugar de culto en Temuco, Don Moise (donde había que entrar de espaldas).
Para cerrar esta crónica de problemas crónicos un par de canciones que en más de alguna oportunidad hicimos nuestros himnos etílicos para esas noches…DE ALCOHOL Y BARES.
El Cruce - Dicen que soy borrAcho
Los Rodríguez - La copa rota
Vilma Palma - Borracho hasta el amanecer