Mago de Oz, Hoy toca ser feliz, Gaia II
la voz dormida, 2005.
Se dice que
todos soñamos con un mundo distinto, realidades y fantasías mezcladas en una
sola canción. Pues bien, es lo que creía el protagonista de nuestro relato,
quien en su corta vida, siempre imaginó encontrar…al otro lado del encantador
arcoíris.
La historia de un duende llamado Ronnie, en busca del sueño
La aventura
comienza en un pequeño, pero maravilloso lugar llamado Mágica. Oculto tras una
montaña, rodeado de extensa vegetación y un pequeño lago, que servía para los
cultivos de los habitantes, además, como refresco para las temporadas de calor
en donde una gama de diversas formas de vida disfrutaban al son de hermosas
melodías.
Es en ese
lugar, en donde ronnie contaba sus historias a sus dos amigos; ritchie, un
orgulloso y hábil fauno, hábil con un pequeño instrumento de cuerdas, que era
capaz de tranquilizar al más peligroso ogro; y a ozzy, un pequeño y rechoncho
ser del cual no se sabía exactamente su procedencia.
Ronnie
siempre hablaba con completa seguridad; que al otro lado del arcoíris se
encontraba un mundo lleno de sorpresas, con seres extraordinarios. A lo cual
sus amigos se reían de él, diciendo: “eres un bobo, los duendes siempre con sus
fantasías, ahora dinos que encontraremos una olla llena de oro, jajajajaja”.
Las burlas eran constantes, pero Ronnie estaba convencido de lo que alguna vez
su viejo abuelo le comentó “cuando veas un arcoíris en el cielo pequeño ronnie,
recuerda que al final de él, encontraras la felicidad”.
Para el
pequeño duende, el lugar en el que se encontraba, no le era de lo más
reconfortante; sumado a su curiosidad, ronnie decidió ir en busca de ese mágico
lugar. Un día, ronnie convenció a sus dos especiales amigos de que lo
acompañaran, persuadiéndoles, a ritchie, de que en ese lugar encontraría un
coro y músicos que le ayudarían a interpretar todas esas melodías que
imaginaba; y ozzy, bueno, le dijo que en ese lugar encontraría las respuestas a
todas sus preguntas; -acompáñenme, será un viaje fantástico- invitó ronnie.
A la mañana siguiente
tras coger alimento y otros elementos de supervivencia, nuestros amigos
emprenden su viaje por los bulevares de gigantes árboles. Ronnie entonaba una
bella melodía; “creíamos tocar el arcoíris montando el viento hacia el sol, así
que bendíceme llegado el alba” acompañado de los envolventes acordes de ritchie
con su raro instrumento de 6 cuerdas, y ozzy refunfuñando -yo puedo cantar
mejor que ese enano-. Es aquí donde se enfrentan a su primer obstáculo.
Del orgulloso y el pretencioso
En ese
momento, desde lo alto se escucha un fuerte estruendo, seguido de una
encandilante luz, cuatro figuras de cuerpos brillantes y grandes tacones que
hacían ver su imponencia se aparecían ante ellos. ¿Quiénes son ustedes? preguntó
ronnie; a lo cual uno de ellos respondió: -mi nombre es gin, y somos los
guardianes de la entrada a Rainbow-. Fueron las palabras de esta especie de dragón
con una larga lengua.
¿Qué hacen
aquí?, ¿Hacia dónde creen que van?, interrogaba un ser de labios de fuego. -Yo
y mis amigos nos dirigimos a un lugar al otro lado del arcoíris- explica
ronnie; -ese lugar se llama Rainbow, mi pequeño amigo y no les será fácil
llegar- fueron las intimidantes palabras del tercero de los guardianes, un gato
de delgada y poca intimidante figura.
¿Qué debemos
hacer para que nos permitan el paso? Suplicó ronnie, -uhmmmm veamos, veo que
uno de tus amigos tiene una guitarra- habló
desde atrás, un ser cósmico de plateado traje; ¿Qué es una guitarra? Pregunta
un sorprendido ritchie. -Es lo que tienes en tus manos pequeño ignorante, con
ella interpretan sus canciones los Dioses- contestaba en forma airada uno de
los guardianes, -Haremos una cosa- dijo el demonio- si pueden seguir nuestras
melodías podrán acceder al arcoíris- a lo cual nuestros aventureros aceptaron.
Yo soy mejor
que ustedes nadie se me compara- fueron las atrevidas palabras de ritchie –pues
bien veamos- respondió Ace, el ser cósmico, quien tomó su guitarra e interpretó
un solo que provocó una ráfaga tan fuerte que lanzó por varios metros a
nuestros tres amigos. Ritchie luego de ponerse de pie, toma, su hasta ese
momento desconocido instrumento y comienza a elaborar sus mejores
composiciones, pero no podía ni siquiera generar un simple soplido, llegando a
cortar sus cuerdas.
Jajajajaja,
tu orgullo te ensordece- lanzó sobre ritchie el gato Peter- ¿Quién más se
atreve? Demandó Paul, el ser de labios de fuego, ¿acaso será tú? Dirigiendo sus
palabras a ronnie, ¡nooo, ese pequeño enano no podría ni con su sombra! Agregó
Ozzy –es muy pequeño, no tiene ninguna habilidad- machacaba el rechoncho
personaje.
¿Y tú que
puedes hacer? Pregunta el demonio –lo que quieras- desafió ozzy, -entonces
logra derrumbar esa gran pared con los tambores del gato peter- retó a ozzy.
Ozzy instalado comienza a golpear tan fuerte, que logra despertar a una bandada
de murciélagos, que salen despavoridos desde una cueva; los que huyen en
dirección a él, quien al verlos emprende una veloz carrera que lo lleva a un
fangoso charco, al que cae de boca, quedando con medio cuerpo en el barro.
¿Es que
acaso ninguno de ustedes puede con nosotros? Alardeó el demonio –claro que sí,
y lo haremos los tres juntos- responde ronnie. Entonces, entre los tres
comenzaron a cantar y tocar tan fuerte, que los cuatro guardianes apenas podían
sostenerse en pie, acto seguido, los guardianes replicaron con todas las
fuerzas posibles. Las melodías se entrelazaban creando himnos de guerra y
victorias; el viento soplaba como un huracán llevándose por delante rocas de
violencia, arboles de autocompasión, enredaderas de pesimismo y todo lo que se
encontraba en el valle de los antivalores.
¡Ya no
podemos más! Exclamaba ritchie -¡Es imposible!- decía ozzy, fue entonces que el
pequeño duende tomó aire en sus pulmones y arrojó sobre los cuatro guardianes
una dulce, aunque a la vez poderosa armonía que expulsó ferozmente a los
guardianes, y logró derrumbar el muro que daba paso al arcoíris. Ronnie observó
a sus amigos diciendo –juntos y mezclando nuestras habilidades podíamos
lograrlo-.
Rainbow, el fin del viaje
Frente a sus
ojos, un camino iluminado de colores, bajo el cual cruzaba un celeste río por
el que danzaban sirenas y delfines, como dando la bienvenida a nuestros
amiguitos. Era el principio del arcoíris que ascendía hacia las nubes, para
luego descender al maravilloso mundo de los mejores.
Justo al
momento de comenzar a recorrer el arcoíris, una voz destemplada advertía,
previa presentación; -¡yo soy el rey lagarto, yo parto y reparto! Los conmino a
decirme por qué quieren entrar a este mundo- ronnie se acercó y con voz
temblorosa dijo –señor lagarto- dime Jimmy- interrumpió el lagarto, -señor Jimmy,
nosotros queremos ir a ese lugar, sabemos que es maravilloso y encontraremos lo
que buscamos- respondió ronnie. –saben pequeños, aquí han venido muchos
buscando cosas y respuestas, pero no encontraron nada y se fueron- ¿saben por
qué? Preguntó el lagarto, a lo cual se adelanta en responder –bueno es porque
lo que buscaban siempre lo tuvieron en sus corazones- argumentó, -eso me lo
contó un viejo mago que reinaba en este lugar y a quien aún lo buscan aquí,
pero yo los mando a la tierra de oz, en donde se encuentra actualmente-
finaliza el rey lagarto.
-Pero bien
mis jóvenes amigos continúen con su camino, de seguro encontrarán más de lo que
creen, sigan a Bobby, ese frondoso ser, él les guiará- con estas palabras el lagarto
permite la entrada al camino de colores. ¿Falta mucho? pregunta un ansioso
ozzy -no para nada hermano- contesta
este personaje de cabellos enredados, de sonriente rostro, quien solo fumaba,
cantaba y predicaba las bondades de la vida.
Tras un
largo camino, acompañado de alegría y canciones, el momento soñado se presenta;
ante esos seis pequeños ojos, se encontraba la maravillosa tierra de los
sueños, Rainbow, con sus campos fértiles en sueños, ríos de esperanza y cielos
iluminados de día, por un sol prometedor, y albergados en la noche por una Luna,
que, iluminaba los senderos de cada uno de sus hijos, con la claridad necesaria
para que transitaran con optimismo, sin miedo a la oscuridad.
Luego de un
momento en que sus rostros solo podían manifestar asombro, reaccionaron al
escuchar una voz; ¡Bienvenidos a Rainbow! Un nuevo personaje de frondosa
cabellera y guitarra en llamas, ¿por qué está tu guitarra en llamas? Consulta
intrigado ritchie –es la llama de la vida, la que vez amigo mío, la que me mantiene
vivo- enfatiza el surdo anfitrión.
-Como ven
esta es la tierra de las oportunidades, en donde los sueños mueren, haciendo de
ellos una realidad- poetiza nuestro nuevo amigo. ¿Y eso cómo se puede lograr?
Interroga ozzy –ja ja ja, pero si ya lo han hecho y es por eso que están aquí,
y tú fuiste el primero que se dio cuenta, ¿o no?- dirigiendo su mirada y
palabras a ronnie.
Entonces el
anfitrión tomó su guitarra y con su mano izquierda comenzó a tocar una nueva
canción: "si subestimas a tus iguales caerás, caerás y no podrás levantar;
escuchar y aprender lo mejor que puedes hacer”, otra estrofa decía: “no saber,
no es no poder, cuando faltes no temer, tu momento ha de llegar, y así vas a
triunfar”.
Ritchie y
ozzy comprendieron el significado de estas letras y notas doradas. El dejar el
orgullo y rivalidades a un lado para trabajar en equipo; y por sobre todas las
cosas, el no menospreciar a nadie, ya que desde el ser más insignificante puede
asomar la fuerza y el temple de un gigante, recordando a ronnie cuando derribó
a los cuatro guardianes y al muro.
El pequeño
ronnie mató su sueño, haciéndolo realidad. Eh ahí sus amigos felices, ritchie
en una gran banda con los mejores, intercambiando sus ideas y fantasías; ozzy reencontrándose
con aquellos viejos amigos y volviendo a trabajar en equipo, respetando a los
demás y sus ideas.
Rainbow, una
tierra soñada, que depende de cada uno de nosotros, hacer realidad, luchar por
lo que anhelamos, aunque sea, en contra de huracanes, muros, guardianes y la
falta de fe que nos puedan tener.
Y así
finaliza la historia de un pequeño gigante que logró conocer el mundo al otro
lado o sobre el arcoíris, venciendo la adversidad; lugar en el cual, hoy, él es
guardián y protector, cantando esta canción…
“Somewhere over the Rainbow”, E. Yip. Harburg, 1939.
PABLO CHAVEZ BASTIDAS
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