“Cuando la muerte se precipita sobre el
hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se
aleja sano y salvo”. Platón (427 AC-347 AC).

La muerte, es uno de los grandes enigmas para el hombre. Este enigma replantea el significado de la vida y dice que desde el momento que la persona nace comienza a morir. “La impotencia de no poder controlar nuestra propia existencia. Puede que, eso, nuestra vulnerabilidad, nos permita seguir avanzando para perpetuarnos, para inmortalizarnos, aunque sólo sea a través de nuestras obras”. Anabel Sáiz Ripoll.
LA MUERTE, EL FIN O EL COMIENZO
La religión
cristiana, considera la muerte como el fin de la permanencia física del ser
humano en su estado carnal, para tal efecto nos entrega reglas de
comportamiento que nos garantizarán la “salvación” y la vida eterna; elevando
nuestra alma a un mundo celestial formando, parte de los 144.000 (según
Testigos de Jehová) que gozarán de un mundo pleno escapando de purgar nuestras
almas en el infierno.
Sin embargo
¿Existe alguien que pueda asegurar que los pecados no se pagan en vida? ¿Qué
esta no sea el mismo infierno? Si hasta Jesús vino a este mundo, conoció la
vida, para así cargar con los pecados del mundo y tubo el propósito de morir
por los suyos e incluso sufrió la angustia de la muerte en la misma cruz.
¿Qué hay más
allá de la muerte? Esta es otra de las interrogantes que nos hacemos, ¿Qué
sucede con nuestra alma? quizás nunca se encuentren las respuestas. Aunque
primero, como lo decía Confucio “Si no
conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?”.
Comprender nuestra importancia mientras respiramos y no ser solo un vehículo
que transita por una larga pero a la vez corta carretera sin un destino
determinado.
La luz al
final del túnel, las cadenas de los que no cruzaron el umbral y quedaron en el
limbo por la eternidad a espera del descanso eterno, son algunas de las
conjeturas que resultan desconocidas por los mortales y que nunca tendrán
respuesta pues quienes mueren no pueden contar que hay más allá, por mucho que
se les interrogue en sesiones espiritistas por aquellos que se aprovechan de
esos pobres ilusos desesperados con una deuda con quienes han marchado.
“La muerte
para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto” Gracián Baltasar (1601-1658) escritor español lo decía. La tragedia y el consuelo en los 2
extremos de la vida; aquellos que ven truncados sus sueños por un capricho del
destino y esos que por momentos, olvidados por la sociedad, ansían y esperan la
muerte como el momento del merecido descanso.
Así como los
románticos se sienten abandonados por Dios, culpables y solos. Se mueven en el
vacío y van a la autodestrucción. Almas depresivas para quienes la vida está
llena de trabas y males, en consecuencia, para aquellos la muerte resulta una
amiga y solución a su tormento, es la libertadora, les trae la paz a su alma
atormentada.
Como lo
expresa Russell P. Sebold, la actitud del suicida y no el suicidio en sí lo
claramente romántico: "... lo más romántico no es el mismo acto de
privarse del aliento, sino imaginarse la propia muerte como respuesta
irrebatible del mal comprendido idealista joven, noble, ambicioso a un mundo
indigno, frío, indiferente".
Si buscamos
otro punto de vista, tenemos a Gandhi quien afirmó: “Si la muerte no fuera el
preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel”. Frase a la cual
en cierta medida me sumo, pues al ver a grandes referentes de la música que
inspiraron y llenaron de vida a miles de personas con sus creaciones y que
ahora ya no están junto a los vivos, formando parte de un coro celestial, “…al
otro lado del arcoíris”, como cantaba Ronnie James Dio en los 80, uno de los
pocos que fue admirado en vida sin la necesidad de morir para ser reconocido
como sucede tanto en nuestra sociedad, “muere y vivirás por siempre”.
Ya lo decía
el Rey lagarto al referirse a la muerte: “La muerte hace ángeles de todos
nosotros y nos da alas donde antes teníamos sólo hombros, suaves como garras de
cuervo.” Jim Morrison, The Doors. Este, no veía la muerte como un final, sino
más bien, como un comienzo, ya que para él la vida era una transición, una
etapa del ser humano que solo comprendería abriendo las puertas de la
percepción.
LA VIDA FRENTE A LA MUERTE
“la muerte, el mejor invento de la vida”, lo dijo
Steve Jobs, argumentando el hecho de cuando nos enfrentamos a momentos críticos
en donde vemos pasar la vida por nuestros ojos. Experimentar esa sensación de
vivir nuestros últimos momentos de existencia terrenal, para darnos cuenta de
lo hermoso de nuestro entorno e inyectarnos de vitalidad.
¿Qué
haríamos si supiéramos que tenemos los días contados?, una pregunta que en más
de una oportunidad nos hemos hecho, algunos, disfrutar de las bondades de la
vida, otros de placeres o la familia; hay de aquellos que miraron su espejo
retrovisor y decidieron darle un vuelco a su ser, más allá del arrepentimiento
y el perdón.
Somos los
únicos con la facultad de la razón y la emoción, nuestra vida es demasiado
corta como para que nos perdamos en trivialidades, nosotros forjamos nuestros
propios destinos, escribimos nuestra historia y hacemos caminos para nuestra
descendencia porque con nuestras obras permanecemos en el tiempo y en la
memoria, ya que mucho peor que la muerte…es el propio olvido.
PABLO CHAVEZ BASTIDAS
LA MUERTE
HE
renacido muchas veces, desde el fondo
de
estrellas derrotadas, reconstruyendo el hilo
de
las eternidades que poblé con mis manos,
y
ahora voy a morir, sin nada más, con tierra
sobre
mi cuerpo, destinado a ser tierra.
No
compré una parcela del cielo que vendían
los
sacerdotes, ni acepté tinieblas
que
el metafísico manufacturaba
para
despreocupados poderosos.
Quiero
estar en la muerte con los pobres
que
no tuvieron tiempo de estudiarla,
mientras
los apaleaban los que tienen
el
cielo dividido y arreglado.
Tengo
lista mi muerte, como un traje
que
me espera, del color que amo,
de
la extensión que busqué inútilmente,
de
la profundidad que necesito.
Cuando
el amor gastó su materia evidente
y
la lucha desgrana sus martillos
en
otras manos de agregada fuerza,
viene
a borrar la muerte las señales
que
fueron construyendo tus fronteras.
PABLO
NERUDA.
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