Quizás
el título suene cliché, sin embargo cuando pinchen el link y se desate el primer
arreglo se darán cuenta que el cielo se abre y no son las trompetas las que
endulcen sus sentimientos, si no, las fantásticas y grandilocuentes guitarras
de 3 seres terrenales tocados por Apolo y los acordes de su arpa; junto a las
musas enviadas para inspirar a los hombres y sus más poderosas armas, esto, si
eres un puro y constante seguidor de nuestra música.
Tres,
son los exponentes que junto a su guitarra, delicada, femenina, hicieron que
hasta los Ángeles lloraran. Steve Vai y Jason Becker nos traen una de sus obras
máximas, inspirados hasta la médula, y en medio de ellos, desde el último
rincón del mundo, un chileno, Gonzalo Sanhueza, a la caza de los maestros.
En
la primera entrega nos encontramos a la leyenda Steve Vai, quien el año 1990 se
despacha “Passion and Warfare” llamando
la atención del mundo, sumado a su paso anterior por Whitesnake; de este álbum
se extrae el single “For the love of God”
pieza mágica inscrita como uno de los mejores solos de guitarra en los
anales del rock.
Gonzalo Sanhueza está marcado entre otros, por la obra realizada tanto por
Vai, como por Becker, y es que su disco “Mundo
Perdido” del 2006, nos invita a pasear por lo mejor de las leyendas y sus
legados, sólo que con creaciones originales del chileno, “Cuando los ángeles ya no están”, te eleva a lo más alto sobre las
nubes, para luego de casi 7 minutos, dejarte caer plácidamente sobre lo
palpable.
Acto
seguido en el año 1988, del disco “Perpetual
Burn” el ex Cacophony, Jason Becker nos deleita con “Altitude”, la técnica y la pasión mezcladas en esta simbiosis
perfecta, creada por quien en la actualidad compone solo con sus ojos gracias a
la tecnología; ¿Qué pecado habrá cometido en otra vida que fue castigado con
el don que le fue concedido? .
“Cuando
los ángeles por el amor de Dios tocan en la altitud”, 3 títulos, 3 exponentes,
una sola experiencia, es el resultado de cuando el rock se transforma más que
en ruidos y lamentos.

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