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miércoles, 27 de julio de 2016

¿DÓNDE ESTÁN LAS NOTICIAS?

La pregunta ya está lanzada, es muy probable que esta interrogante y posterior análisis objetivo pueda crear cierta urticaria en alguno que otro lector con tolerancia 0 al cloro (¿se entiende?), no obstante no podemos hacer vista gorda de algo que cada día asoma con mayor descaro, sobre todo en una sociedad mucho más informada y decidida, empoderada de sus ideales que ya ha dicho basta a todos quienes quieren seguir tratándonos de idiotas. Es la palabra y la disconformidad desde la óptica de la opinión pública para preguntarnos ¿Qué sucedió con nuestra información?


Esta introducción responde a la idea del paradigma que puedan tener algunos medios en relación a sus televidentes, auditores y/o lectores creyendo que todos pertenecemos a la jungla de los realities, docurealities, programas de farándula y todo de aquello (está bien, no todo tiene que ser cultura, pero por favor la gente no pide ese tipo de programas, son los programas los que piden a la gente y les inyectan LSD vía LED a los ilusos).

Desde hace bastante tiempo muchos como yo hemos venido observando la mutación en ciertos noticieros, que aúnan esfuerzos y recursos en ganar adeptos para generar rating en base a la simpatía de sus conductores, incluso humanizándolos (muchos creíamos que eran la caracterización humanoide del sono y telepronter) incluyéndoles en matinales y otros programas, eso es positivo ya que son comunicadores y potenciales líderes de opinión más allá de unos simple lectores de noticias culo seco; no obstante cuando estos usan sus plataformas para hablar imbecilidades eso es lamentable. Volviendo al tema principal, la noticia siempre ha estado, siempre se ha jerarquizado, la agenda setting existe, la aguja hipodérmica y todos esos tecnicismos ligados a la información y la noticia que se ven en la universidad han estado presente, alimentándonos de lo que quieren que nosotros leamos, veamos y escuchemos.

Todo eso hasta que la masa fue tomando forma hasta transformarse en opinión pública, con derecho y la fuerza suficiente para derrocar doctrinas, estados y monarquías a través de diversas expresiones; la misma voz del pueblo que se dio cuenta que la información está siendo manipulada por el poder de algunos, ocultando la verdad o disfrazándola; dando cobertura a problemas sociales con eufemismos, priorizando los efectos colaterales, por ejemplo las marchas estudiantiles, más preocupados de los encapuchados que de los temas de fondo; vergonzoso lo de la convocatoria “NO + AFP” cobertura casi por compromiso, claro como no hubo desmanes, la poca descentralización relegada a los corresponsales en las regiones para entregar toda la información posible en los pocos minutos que les asignan en los noticiarios y que aun así la siguen tiñendo de colores políticos, esto sumado a los que se creen actores de Hollywood y se olvidan que son periodistas.

No cabe duda que las lluvias en Santiago, los portonazos, los robos a cajeros y las cagadas internacionales tienen su lugar inclaudicable en la agenda, además resulta irrisorio como algunos periodistas se transforman en asesores de imagen de los delincuentes asignándoles seudónimos o proporcionando propaganda gratuita a los respectivos nombres de las bandas o delincuente “picao a shoro” otorgándole fama en el “Hampa Squad”, después de esto ya no me queda duda que estos son profesionales delictuales, si incluso ya dominan el publicity; pregunta aparte ¿Cuando les enseñaran a no cantar y recitar a los periodistas al momento en que entreguen la información?

El propósito de estas líneas no radica en que uno u otro sector sea dueño de la verdad, por el contrario apela al sentido de discusión abierta, que todos tengamos el derecho y el espació a decir lo que pensamos, se reclama la misma oportunidad que tienen algunos personajes de la televisión tristemente célebres por sus dichos o salidas de madres; Cata Edwards, Karen Doggenweiler, Gustavo Hasbún, Villegas, el chico Zaldivar y como si esto fuera poco darle pantalla a pelotudos extranjeros como los defensores del silala que vengan a Chile a aportar con temas poco atingentes, demandando por una cagá de río que no es más ancho que la orina de mi perro o el canciller armando “casa de huifa” en el puerto de Antofagasta como curao afuera de la disco (o "Dance & Grill" como le pusieron ahora) porque no lo dejan entrar.

Ya no es la esperanza del cambio, ni tampoco una petición, es la razón y la fuerza en conjunto de quienes han decidido cambiar lo que no han podido hacer en años nuestros “líderes” elegidos en las urnas, cambiar para el bienestar de las futuras generaciones; que las páginas sociales queden para expresiones de opinión y convocatorias, y las urnas el próximo 23 de octubre para elegir a conciencia, hagamos que nuestros actos formen parte positiva del “cuarto poder”, que ya no tengamos que morder al perro para salir en la prensa, expresar lo que se siente de manera asertiva y sin tener que ser ahorcados por nuestras propias lenguas, pero lo importante de todo exigir ser escuchados cuando esto se sustenta en lo propositivo y constructivista creyendo en nuestras ideas, ya que como lo dijo quién vio con otros ojos a la opinión Pública en 1922, el dos veces premio Pulitzer, Walter Lipman: “Dónde todos piensan igual nadie piensa mucho”.

Pablo Chávez Bastidas.



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